Una introduccción a los toros

Para principantes

No piense que la tauromaquia cayó del cielo y que aterrizó en España. Los iberos cazaban el toro salvaje local desde épocas prehistóricas hasta que fueron introducidos por los soldados romanos a una ceremonia taurino-religiosa, el culto a Mitras. Cuando los moros invadieron España, trajeron con ellos un toro especialmente agresivo y los jinetes utilizaron este animal para practicar su agilidad en pruebas de fuerza. Algunas veces invitaron a la nobleza española a participar.

En el siglo XI, El Cid Campeador, legendario protagonista de la reconquista, lidió toros en Madrid y Valencia y, alrededor del 1097, el primer cartel taurino avisó públicamente de la celebración de una corrida organizada por la boda de la princesa Urraca de Castilla, cuando en el 1126 su hijo Alfonso VII asciende al trono y se organiza una corrida. Los 'matatoros' profesionales se traen ex profeso para matar los toros. 500 años después el toreo sigue siendo un pasatiempo de la realeza y solamente permite a la aristocracia demostrar su excelente equitación. Estos torneos exclusivos tienen lugar generalmente en las plazas mayores, las plazas principales de ciudades importantes, en ocasiones especiales como bodas o bautizos reales.

Ayudantes de a pie, llamados peones, armados con lanzas cortas y con palillos puntiagudos acompañan a los caballeros actuantes, para animar al toro o alejarlo de su maestro si las cosas se ponen demasiado peligrosas. En el siglo XVIII, la influencia Real ha disminuido. Ahora se permite la participación de jinetes civiles pero gradualmente sus peones adquieren un papel más importante y el, una vez noble, jinete está relegado a picador.

En el año 1726 un peón llamado Francisco Romero, un carpintero de Ronda, coge una vieja bandera para engañar al toro cuando el caballo de su dueño está derribado y ocupa el centro de la escena. El desarrollo del toreo moderno había alcanzado su punto de partida. Hemos llegado al mito mas grande del la fiesta: Una corrida de toros no es una lucha ni es un deporte. En inglés lo llamamos 'bullfight' porque no tenemos ninguna palabra adecuada para describirlo. Aunque la mayoría de los toreros se encuentran en un perfecto estado físico, no implica ninguna prueba de fuerza y no hay ganadores o perdedores. Algunos días antes, los carteles coloridos ya han anunciado el resultado: el toro morirá. Pero antes de que lo haga, le dan una ocasión de mostrarse y la manera como muere es más importante: orgulloso y dignificado, no como un trozo de carne anónimo en un matadero estéril o como basura en las mandíbulas de una excavadora.

Pero ¿entonces, qué es la corrida? ¿Podría ser la representación de una caza? ¿Debemos verla como una antigua forma de sacrificio, un ritual religioso dramático, o quizás una danza seductiva fascinadora con una conclusión fatal? "La corrida de toros es el único arte en el cual el artista apuesta con conocimiento su vida," ha dicho el escritor Ernest Hemingway. ¿Arte? ¿Es una forma de arte formada por la luz y la sombra e inspirado por la muerte? ¿O es simplemente un símbolo sangriento del poder humano sobre un animal inocente? Cualquiera que sea el significado de la fiesta de los toros, es un espectáculo conmovedor, enraizada en la más antigua historia y que pertenece a la rica y variada cultura europea. ¡Y algo a tener en cuenta, Europa recibió su nombre a partir de que una princesa mitológica fuera secuestrada por el dios Zeus, disfrazado como toro blanco! ¿Pero esto justifica su continuación en nuestra sociedad moderna y supuestamente civilizada? "solamente cuando la gente haya alcanzado una etapa donde cada forma de barbarismo contra la humanidad este desterrado uno puede comenzar a preocuparse de la opresión de los toros" escribió el dramaturgo, poeta y matador Ignacio Sánchez Mejías en el 1932. Dos años más tarde perecería en los cuernos del toro 'Granadino'.

Pieter Hildering
Autor de: Words about Bullfightimg / Palbras sobre la corrida
Editado por: Avance Taurino, Valencia, España, Enero 2008
http://www.legemaat.dds.nl/toros2/toros.html

En el prólogo del libro, la periodista Amparo Mallén escribió: "Los artículos publicados en esta obra se han escrito desde el respeto y la admiración. Livianos en su forma, pero con peso en su contenido.
Algunos pincelados con un toque de 'glamour'. Por deformación profesional, Pieter Hildering enseña, divulga conocimientos y lo hace con honestidad y maestría. Entretiene y explica para asentar los conceptos. Leyéndolos se escuchan los aplausos en los tendidos, llega el olor del campo, del toro. Surge el cosquilleo de la expectación frente a la incógnita de una tarde de toros. Se vive el color del espectáculo. Con esta obra, Avance Taurino traspasa los límites de la geografía hispana, de esta tierra de piel de toro. Viajará hasta la capital del mundo, a Nueva York, a Londres. Y quizá, a las tierras del gigante asiático, donde visionarios, entusiastas... intentan introducir la Fiesta taurina. Gracias maestro, de parte de los aficionados del mundo."

Asi ha sido la reacción de algunos lectores:
"He tenido tiempo este fin de semana pasado para mirar tu libro 'Palabras sobre la corrida', es estupendo, mil felicitaciones porque me parece que es un libro muy interesante; me ha gustado leerlo y he aprendido cosas. Te envío un fuerte abrazo."
Paco Gallardo, Sevilla, España

"Tengo que decirte que en tus artículos has capturado el olor y el sonido de los toros."
Andres Blanco, Valencia, España

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