Permisos de trabajo

¿Quién lo necesita y cómo solicitarlo?

Desde el 1 de noviembre de 1998 Suiza utiliza un sistema de reclutamiento dual. El objetivo de dicho sistema es dar prioridad a los trabajadores de los estados miembros de la UE al mismo tiempo que se restringe aún más la política de admisión de ciudadanos no pertenecientes a la UE.

El permiso de trabajo suele estar ligado al de residencia. Hay diferentes permisos de residencia, dependiendo de tu nacionalidad, tu contrato, la industria en la que trabajas y las necesidades del mercado laboral suizo. Para más información visita nuestra sección de permisos de residencia.

Ciudadanos de la UE

Desde 2002, un acuerdo bilateral para la libre circulación de personas entre Suiza y la UE facilita la entrada, residencia y empleo en Suiza de los ciudadanos de la UE, Noruega, Islandia y, en algunas circunstancias, Liechtenstein.

Los ciudadanos de la UE ahora tienen derecho a:

En un futuro, los ciudadanos de la UE tendrán completa libertad de movimientos en Suiza y los suizos en los países de la UE. Aunque hasta el 31 de mayo de 2007 habrá una cuota fija de permisos de trabajo con un máximo de 15.000 nuevos permisos de residencia a largo plazo al año y 115.500 para permisos a corto plazo.

El 31 de mayo de 2007 las cuotas para ciudadanos de la UE que quieran trabajar en Suiza desaparecerán. En junio de 2009, Suiza decidirá si quiere prorrogar el acuerdo, en cuyo caso la libre circulación entre Suiza y la UE se introducirá en su totalidad en junio de 2014.

Búsquedas de empleo: Los ciudadanos de la UE no necesitan permiso de residencia o de trabajo para búsquedas de empleo inferiores a tres meses. Si tu búsqueda dura más, tendrás que solicitar un permiso de residencia por otros tres meses. Estos permisos no están sujetos a cuotas y no te dan derecho a acceder a la seguridad social suiza.

Ciudadanos de fuera de la UE

Los ciudadanos de fuera de la UE sólo pueden obtener un permiso de trabajo si la empresa prueba que el puesto vacante no puede cubrirse con un suizo o un ciudadano de la UE, lo cual puede convertirse en una pesadilla burocrática tanto para la empresa como para el trabajador. Sólo hay excepciones a esta regla en el caso de puestos muy cualificados o de altos ejecutivos.

Si una empresa quiere contratarte como ciudadano de fuera de la UE, tendrá que enviarte una oferta de empleo oficial y cuando tú aceptes la oferta solicitará a la policía de extranjería del cantón tu permiso de residencia. Si éste es aprobado, la empresa te enviará una ‘autorización de residencia’ ( Zusicherung der Aufenthaltsbewilligung, autorisation de séjour) junto con el contrato de trabajo. Cuando llegues a Suiza tendrás que presentar la autorización para obtener el permiso de residencia definitivo.

Ten en cuenta que obtener un permiso de trabajo puede llevarte meses y que no hay reglas que te garanticen su obtención. Puede que la empresa te diga de buena fe que puede conseguir el permiso, pero la decisión definitiva no es suya, depende de distintos criterios que varían continuamente, como el tipo de trabajo, tus credenciales, tu nacionalidad, etc. Dentro del marco legal, las autoridades del cantón tienen bastante margen de maniobra, así que la decisión definitiva puede incluso depender de la personalidad y el día que tenga un funcionario cualquiera.

Trabajadores de organizaciones internacionales

Los trabajadores de organizaciones internacionales no necesitan un permiso de trabajo suizo (si la ONU tuviera que enfrentarse a la pesadilla burocrática de conseguir permisos para sus empleados, es probable que acabara cambiándose de país en seguida). A estos trabajadores se les entrega un carné de identidad especial ( Identitätskarte, carte de légitimation), y disfrutan de disposiciones especiales de aduanas, inmigración y alojamiento.

Trabajo ilegal

Como consecuencia de lo restrictivas que son las leyes de inmigración y de lo altos que son los salarios, hay muchos extranjeros que trabajan en Suiza de manera ilegal, es decir, sin un permiso de residencia oficial. Te desaconsejamos que trabajes ilegalmente, ya que los trabajadores ilegales están continuamente bajo amenaza de deportación y suelen ser explotados por quien los contrata. Como no tienen derecho legal a trabajar, su empleador no tiene la obligación de pagarles el trabajo que hayan realizado.


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